El AZAR CRUJE un libro nuevo de Susana Szwarc Editorial Catálogos, 2006.

Susana Szwarc El Azar Cruje

El AZAR CRUJE un libro de Susana Szwarc Editorial Catálogos, 2006.

"Cuando era chica me gustaba llevar siempre una gillette en la mano izquierda" relata Susana Szwarc en uno de los escritos de su último libro El azar cruje. Y más adelante la protagonista de "Jabalí" dice: "Increíblemente la piedad es útil, se puede escuchar todo (todo) con una especie de dulce desdén.

En ese dulce desdén, el otro se aferra siempre a la dulzura".
En los catorce cuentos que integran El azar cruje , un tajo de humor se introduce en el espeso tejido de la tragedia y las imágenes se disponen de tal manera que desafían la trama argumental, mientras una mirada descubre los ritos del deseo, la inquietud del amor y las preguntas del relato humano.
Con este libro, la autora nos ofrece, con su peculiar estilo, una narrativa que permite varias lecturas, resultando así un libro atrapante.

Comentarios:

 

"El pasado, como fotografía sin fecha, muestra cuerpos que se han vuelto extraños y cuerpos que se extrañan, objetos peligrosos y animales de una inquietante familiaridad. Como en los sueños, las personas trastocan sus identidades y las ciudades dispares se encuentran".

Germán García

 

"La escritura de Szwarc es una performance donde se hace cargo de trabajar en la imposible representación de lo impresentable, lo sublime, el objeto del siglo: lo que como resto no integrable insiste, maquinaria indiferente al logos. Como se dice en aleman es un Meistewerk, o sea, una obra maestra"

Susana Romano Sued

 

Cuando Adorno dijo que era imposible escribir después de Auschwitz, Paul Celan se limitó a escribir como quien habla a media voz, cargando los silencios, para sin proponérselo dejar demostrado lo contrario.Susana Szwarc avanza por esa línea celanesca del acceso al secreto por la vía indirecta, con saltos y acrobacias verbales para poder tocar con la punta de los dedos lo indecible.

Luisa Valenzuela

Los cuentos de Susana Szwarc son paradójicamente incontables. Lo que narra reverbera, erosiona, se cuela entre discursos, sucede a contrapelo de lo decible, de lo visible, en abolición de cualquier modelo. Hay percusiones, actos y acontecimientos, no en ese orden, tampoco en desorden, los registros danzan, se entrelazan. Advertida de rigideces y prejuicios, lúcida en detectar puntos de coágulo despliega un abanico de opciones. La gran ciencia del deseo: out of joint, fuera de quicio.

Liliana Heer

 

 

 

 

 

Críticas a su obra

Sobre Trenzas, Editorial Legasa, 1991

"Lo cierto es que una poderosa con­vicción surge de los rigores de esta prosa luminosa, acumulativa, poéti­ca en más de un sentido. Trenzas, el tercer libro de Susana Szwarc, es una investigación y una invitación. Una investigación en el fondo opaco de las cosas que se nombran; una invita­ción a la luminosidad que adquieren las cosas cuando los nombres saben qué designan. En parte, sin que el asomo de un defecto eclipse esa vir­tud, el mérito del libro de Susana Szwarc radica en el acercamiento a las cosas sin el pretexto de una intri­ga o una anécdota. El peso de las co­sas está ya dado por una fuerza an­terior al relato, por una gravedad que está en las palabras mismas y no en los desarrollos ni en las explica­ciones. En el pequeño universo um­bilical de Trenzas, las relaciones ig­noran el canje halagador o coerciti­vo; las cartas que se intercambian pueden encabezarse "Querida" y firmarse "tu hermana" sin que esas muestras de afecto o lazos de fami­lia alteren un relato obsesionado con lo que cae, deja huellas, marca las cosas y los cuerpos. Todo cae -el pelo, la lluvia, los cuerpos-, todo se desploma y reaparece, cambiado, distinto; hasta es posible que alguien pida irse a un lugar tan desconocido como la lluvia; perderse, pues, en el laberinto de lo que sucede imperso­nalmente. Desmesura de la enuncia­ción en un texto que va y vuelve, vi­sita el campo y la ciudad, entablan­do un diálogo aplomado entre per­sonajes que, de encontrarse a solas (sin este testigo ocasional que simu­la ser la escritura}, quizá no pudie­ran decirse una palabra.

La privacidad de un pequeño uni­verso poblado de ambigüedades co­loca al lector en una zona de suspen­so. ¿Es, todo lo que se dice, real? Lo es en términos de una ficción respon­sable, no de las leyes de una verosi­militud preestablecida. Porque la realidad atenuada y discontinua de Trenzas yace en la escritura misma. Exhausta, la escritura parece ser la coartada de los que no pueden escri­bir un relato. Sin embargo, en la ter­ca inflexión de Trenzas, un mundo hecho de múltiples sustancias -la memoria, sus fantasmas y formas vacantes-, queda convocado con nitidez y precisión"

Zona de suspenso, por Luis Chitarroni, Diario Página 12

Lo cierto es que no existe itinerario sino pun­tos de fuga, y Szwarc es conse­cuente en el lenguaje, la estructu­ra y los modos de representación. Así como el espacio que res­guarda la atmósfera privada de los personajes se diluye, también sus voces pierden individualidad en un juego que nada se parece al feliz intercambio. De la melancolía todos saben y pueden recitarla con una parecida vaguedad: es el agu­jero negro, el dolor de alma sin motivo aparente. Esta ausencia de razones nítidas para la desdicha es la que estructura una novela deliberadamente neblinosa cuyo acontecimiento es lo indecible, una secuencia de pequeños y páli­dos fracasos a la hora de entablar. contacto, Porque el otro siempre parece hablar en otro idioma y se entiende otra cosa o se modula desde un lugar lejano (...).Querer recomponer Ia frase. Roto el clima aparece el sinsenti­do. la demanda desnuda, la ver­güenza. Ya no es la frase lo que cuenta." Si la frase es sintaxis (or­den, tiempo, lógica y destino), es en este punto donde se borronea el límite entre poesía y narración. Szwarc toma un modelo de rela­to tradicional para mortificarlo y exhibir lo imposible. En curvas y contracurvas, Trenzas dispone los fragmentos de materia diversa li­gada por un tono poético e intenso que recorre la obra. Hay cartas, reflexiones, diálogos anónimos, frases sueltas, preguntas que no siempre se atribuyen a la voz prin­cipal, y, aunque la tercera persona es la que prima, no se ofrece nada parecido a un narrador que lleve de la mano. Habrá que andar aler­ta en la maleza, yendo y viniendo en tren bajo la lluvia.

Puntos de fuga, por Mónica Sifrim, Diario Clarín, mayo 1992

Sobre "Bárbara dice:", Alción Editora, 2004


Conjunto dramático y retórico, el libro pone en marcha la circulación de la palabra como bien común, y del gesto que, según lo señala Agamben, no produce, ni actúa, sino que se asume y se soporta, abriendo la dimensión del ethos como esfera propia por excelencia del ser humano. Aunque la voz suene y resuene desde dentro de las máscaras de Bárbara y las otras, mujeres, busconas, prostitutas, carne de todos y de ninguno, como las damas del amor cortés, la poesía de Susana Szwarc nos arroja a la escena descarnada de la vida, sin concesiones. Cuatro capítulos componen el trayecto que va desde la intemperie de un cielo al descubierto, hasta la culminación adicta, en la que se mezclan el decir con la sujeción inexorable a la palabra, como un poderoso atractor vicioso. Al medio, la noche bella va de la carne viva a la carne muerta, hecha pasar por los envoltorios desvelados del poema. Es así que Szwarc establece un suelo para el tránsito y el trueque entre palabra y cuerpo, un canje, un desorden de límites.
En el advenimiento al mundo, este decir poético irrumpe y suspende la vocinglería, para hacerse una voz que enuncia por cada una, cada uno, y hace decir, a Bárbara, nombre que es ya una onomatopeya y un índice. Bárbara que se une a una danza, a una coreografía de nombres, de hablas, de lugares, un desierto, una estepa, trenes, trenzas, tópicos severos de la escritura de Susana Swzarc que ha acuñado una poética propia. Como en sus libros anteriores, la voz enunciadora, el tono en su singularidad de acto y potencia de acto, tejen el lazo que nos anuda la mirada y el oído, la respiración y la lectura, la fisiología y la letra.

La escena descarnada de la vida, por Susana Romano Sued. Diario La voz del Interior, 29 de junio 2006

 

 

Sobre Bailen las Estepas, Editorial De la Flor, l999.

ESTE libro de poemas de Susana Szwarc, que fue Premio Único Municipal para Poesía Inédita (1994/95), evoca una trama hecha de fili­granas, de claroscuros e interro­gaciones, en la cual escenas bru­mosas o centelleantes hilvanan un susurrado telón de fondo.

Lo que se susurra en este libro es la infancia en el Chaco natal, a la par de esos fogonazos de la memoria que traen campos de concentración, retazos de Buja­ra y de la nieve de Siberia, migra­ciones y destierros que mezclan no sólo los recuerdos sino, inclu­sive, las lenguas. Como la sim­biosis entre el idioma indígena conocido en la niñez ("Olvidadas al volver/ gritamos: ñde aña­membyre, ¿mba' ére / pikó oré re­yá?..") y el hablar de los abuelos ("aaacotkitbá sharé búre óbed bá / está cantando en polaco la abuela / en el horno -muerta se seca su harina...").

Es -Szwarc lo dice en feliz ima­gen- "la juntura de las lenguas". Porque hay en estos poemas un linaje familiar marcado por po­groms y exilios (no en vano se pa­rafrasean unos célebres versos de Paul Celan); hay también hombres y mujeres tuteándose con trenes, palanganas, migas de pan, sequía; grises o fulgores de la domesticidad; la vida-muerte, en el viejo y en el nuevo hábitat.

Susana Szwarc domina, y ejer­cita bellamente, la dicha de una escritura capaz de evocar tanto el dolor de la ausencia como la es­peranza alojada en lo cotidiano.

También narradora y drama­turga, Szwarc despliega un lenguaje poético colmado de miste­rio, de sugerencias y de saber ver­bal, que dúctilmente modula los vaivenes de la conciencia. Madre, padre, hermanas, abuela, conec­tan la dura infancia con la ratifi­cación de que la vida desgasta, en su vacío y plenitud. Poesía de lo real y lo soñado, en cuyo seno-co­mo en el vivir- "el tiempo no se queda quieto. Sopla".

Jorge Ariel Madrazo, La Nación, noviembre l999

Sobre En lo separado, Ediciones Último Reino, l988.

Este poemario sólidamente estructurado se distingue por su precisa concentración sobre la palabra, constantemente desarmada y reconstruida en un juego que reúne y libera significados. Tal procedimiento -muy alejado aquí de la mera "diversión" formalista- reiteran y combinan las imáginenes obsesivas de una "demasía de muerte" que se intenta vanamente neutralizar por el recurso a "En lo separado" (lo distante en el fondo ya irreal de la memoria). El eje de una mirada ansiosamente retrospectiva, se despliega en "cadá-ver" (la muerte que adviene por exceso transgresor de la vista, correspondiendo a una realidad desbordante, "salida de cauce"), el pasado en la tierra propia (fotos de mujeres, fiestas familiares) es tumba y "en -tierra" al presenta; las reliquias, la sombra, las telas en una tienda son los "parches" que disfrazan el cuerpo -de la infancia y del padre- , el incesto -"Yo casta".../"Yocasta" aparece y desaparece como una enunciación fantasmal. Predomina en esta trama compleja una entonación austera que entrelaza la belleza y la angustia: " madre: no nos despertaste / ¿Cómo hallar ahora / alguna utopía / o quién rece a la misma hora / que el gallo? // Hijas están riendo al sur / de las nuestras / propias pasiones / ( y acaso Dios dejó de acariciarnos) // A no lamentarse por sobrevividos."

Este libro recibió el premio Iniciación de los premios nacionales de Poesía 1987 (Secretaría de Cultura de la Nación).

María Rosa Lojo, La Nación, 29 de octubre de 1989

 

Acerca de Susana Szwarc

Escritora, nació en Quitilipi, Chaco, en 1954. En la actualidad reside en Buenos Aires.

Ha publicado los siguientes libros de poesía y narrativa: El artista del sueño y otros cuentos (Tres Tiempos, 1981); En lo separado, poesía (Último Reino, 1988): Trenzas, novela (Legasa, 1991); Bailen las estepas, poesía (De la Flor 1999); Bárbara dice:, poesía (Alción, 2004 y 2005); El azar cruje, cuentos (Catálogos, 2006).

En literatura infantil publicó Había una vez una gota (1996), Había una vez un circo (1996) y Salirse del camino y otros cuentos (1997), bajo el sello Editorial El Quirquincho.

Su obra de teatro Paisaje después de los trenes , se representó en el Teatro Olimpia de Buenos Aires en 1985 bajo la dirección de Guillermo Asencio; Trenzas, el secreto robado, en l994, en el teatro de Liberarte bajo la dirección de Irma Paso; Justo en lo perdido, en 2003, en El camarín de las Musas y el Centro Cultural de la Cooperación, bajo la dirección de Irene Rotemberg.

Ha participado en las funciones del ciclo Kamishibai, el Teatro de Papel de origen japonés que coordina Amalia Sato realizando lecturas y adaptaciones de cuentos, en CCEBA (2006), Malba (enero 2007), en el Teatro Ecléctico (febrero 2007) y en la Feria del Libro de Buenos Aires (abril 2007).

Es también autora de varias antologías y sus respectivos estudios preliminares, entre ellas Cuentos Ecológicos (con colaboración de Adolfo Colombres, ediciones Unesco, 1996) y Mujeres 3, Visiones en el siglo (IMFC, 1998).

Sus cuentos y poemas han sido incluidos en diversas antologías así como traducidos al alemán, al inglés y al catalán. Algunos poemas del libro Bailen las estepas han sido traducidos al mandarín por el Prof. Chen KAIKIAN, quien formó parte del grupo de hispanistas chinos que contribuyó a la traducción de las obras completas de Borges.

Ha colaborado con artículos, reseñas literarias, poemas y cuentos en publicaciones del país y del exterior: La Nación (Bs.As), Clarín (Bs.As.), El Tribuno (Jujuy), Zihender Stern (Salzburgo), Revista Cultura de Veracruz (México), Revista Casa de Las Américas (Cuba), entre otras.

Desde 1985 coordinó seminarios y talleres de lectura en diversas instituciones públicas y privadas, entre ellos, los del Plan de Lectura de la Secretaría de Cultura de la Nación coordinado por Hebe Clementi, de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Escuela Normal Nº4 de la Ciudad de Buenos Aires, Museo Ricardo Rojas, UBA, Bibliotecas Populares, entre otros. Actualmente coordina talleres literarios en forma privada y en diversas instituciones.

Ha recibido diversos premios entre los que se destacan el Primer Premio Nacional Iniciación de Poesía (1987), el Premio Unesco (Buenos Aires , 1984), Premio Antorchas a la Creación Artística (1990), Premio Regional de Novela correspondiente al NEA-Litoral otorgado por la Secretaría de Cultura de la Nación (1993), Primer Premio en el II Concurso Literario XICOATL en la Categoría Cuento, (Salzburgo, Austria, 1994); Tercer Premio en el Concurso Fundación Inca en la categoría Narrativa breve (1995); Premio Único de Poesía de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (1998), Mención en el Concurso Internacional de Cuentos Julio Cortázar (2003).

También ha sido premiada por su producción en Literatura infantil. Recibió el Premio de Honor en la categoría Libro para niños, otorgado por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán (l996) y una Mención de la Fundación Leer (1997).

Fue becaria del Fondo Nacional de las Artes, seleccionada por su proyecto de escritura de novela (1995), también por el Subsidio Fondo Creadores del Gobierno Autónomo de la Ciudad de Buenos, por su proyecto de escritura de libro de cuentos (2005).

Dentro de su trayectoria internacional se destaca la invitación recibida de parte de "Asuntos Culturales de la Embajada Alemana" (1991) para integrar mesas de lecturas de escritores, así como de Casa de América (España, octubre 2005 y 2006) para coordinar Talleres Literarios de poesía para jóvenes y para participar del "Encuentro de las dos orillas" con la lectura de sus cuentos y poemas.

Fue una de las invitadas especiales de la reciente Feria del Libro de La Habana (2007).

 


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